¿Realmente es dolorosa la depilación láser?

Seamos sinceros, uno de los principales miedos al comenzar un tratamiento de estas características radica en las dudas de si resultará molesto o doloroso.

Mentiríamos si dijéramos que se trata de un tratamiento indoloro y relajante, no lo es, y no nos confundamos, no lo es sea cual sea la tecnología utilizada.

Porque si en un momento dado nos venden la idea de que se trata de tratamientos indoloros bien sea por el método utilizado, la tecnología utilizada o las energías programadas, hemos de saber sin lugar a dudas que algo no nos están contando o nos lo están contando con sesgos…

Pero han de ser siempre tratamientos tolerables, sin necesidad de estar “pretando los dientes” por su incomodidad ni mantenerse en tensión por las desagradables sensaciones. Luego ahondaremos en este punto.

El planteamiento es sencillo. Las sesiones son eficaces cuando ha habido suficiente absorción de luz en el folículo piloso, luz que al traducirse en calor, es cuando produce la sensación de molestia. Si no hay molestia es porque no ha habido absorción de luz suficiente que nos provoque la incomodidad.

No hay tecnología capaz de provocar absorción en el folículo y evitar la sensación de “pinchazo” por efecto del calor. Si así fuera, aunque sólo se tratase por el atractivo comercial que ello supone, todos los centros trabajaríamos con ese exclusivo sistema de depilación.

Si se evita la molestia porque se ha reducido la energía  es porque se trata de una energía insuficiente para dar lugar a la concentración de calor.

Si nos hablan de otro tipo de tecnología unida a la del láser que camufla el dolor es porque se complementa el tratamiento con aparatología de efecto vacum que pretende “disimular” la sensación del láser a cambio de generar una especie de pellizco en la piel. Es decir, intentamos “engañar” al cerebro para que se centre en una sensación en lugar de otra…

De todos modos, bien es cierto que conforme aumenta el número de sesiones las sensaciones son cada vez más leves o prácticamente inexistentes.

Además de ello, en Dpila contamos con sistemas de aire frío forzado para atenuar dichas molestias de manera altamente eficaz, tratándose de un sistema mucho más limpio que el gel ecográfico y totalmente seguro e inocuo frente a otras técnicas como el criógeno.

En conclusión, sólo hay una forma eficaz de evitar el dolor y es a través de la crema anestésica.

Bien, pues llegados a este punto hemos de decir que desde Dpila, contraindicamos por completo esta medida.

¿Por qué?.

Porque efectivamente la crema anestésica nos ocultará casi por completo la molestia provocada por el calor concentrado pero también nos camuflará el dolor evidente que provoca la quemadura, o el picor de la reacción alérgica o las reacciones vasculares, casos poco frecuentes pero que no hemos de ignorar y con la crema anestésica, lo haríamos… Ello supondría no hacer caso a las señales de alarma que nos podría estar dando el cuerpo a través del dolor y continuar la sesión aumentando así los daños.

En definitiva, hemos de saber sencillamente que se trata de tratamientos relativamente molestos, como lo pueden ser otros muchos, pero que han de ser perfectamente tolerables y si no lo son, hay que buscar primero el motivo.

En nuestra experiencia os podemos decir que no hay prácticamente casos de clientes que abandonen el tratamiento por una cuestión de dolor, conociendo eso sí, que el umbral del dolor varía de una persona a otra pero que en cualquier caso es responsabilidad del centro saber qué tipo de molestias son normales y cuáles no.

Y en este punto, una vez más, la experiencia acumulada por el técnico láser que aplica el tratamiento resulta de importancia vital.

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