La moda que gira entre los dedos

Si todavía no sabes lo que es un fidget spinner, háztelo mirar. ¡Tienes que leer este artículo! Igual que en su momento lo petó el cubo de Rubik, este juguete giratorio se ha convertido en un auténtico fenómeno juvenil que no deja de crecer.

Imagínate un chisme que cabe en la palma de la mano, compuesto por un rodamiento central y varios brazos. Imagínate que, con un pequeño golpe de dedo, haces girar sus aspas y te quedas fascinado mirando el movimiento. Supón que permaneces observándolo, abstraído, y te relajas como cuando observas el crepitar de las llamas en el fuego de una chimenea.

Pues exactamente en eso consiste un fidget spinner. Un objeto inventado hace veinte años, para simbolizar la paz, que ahora se ha puesto de moda y está invadiendo las aulas y las redes sociales de medio mundo.

Se ofrece como un juguete antiestrés. De hecho, se ha mostrado beneficioso para personas con autismo, déficit de atención, ansiedad, estrés y depresión, hasta el punto de que se considera útil para incrementar la capacidad de enfoque personal.

En la práctica, sin embargo, no está siendo así. Los profesores se quejan de que sus alumnos se despistan en clase viéndolos girar, ausentes a sus explicaciones, por lo que muchos de ellos están reclamando que su uso sea prohibido en los centros escolares. Además, en Internet se difunden multitud de vídeos con trucos, piruetas y ejercicios que resultan cualquier cosa menos relajantes.

En cualquier caso, difícilmente producirán relax los modelos iluminados con luces fosforitas de LED, ni esos otros que se asemejan a una peligrosa estrella ninja. Las variantes, versiones y diseños de los fidget spinner, disponibles desde 4 euros en las tiendas de barrio, los bazares chinos, los centros comerciales y las más prestigiosas tiendas on line, son inagotables. Algunos de ellos, los más sofisticados, poseen contrapesos que les permiten permanecer girando… ¡hasta diez minutos seguidos!

Con tanta popularidad empezaron en su día las peonzas, los yoyós y los cubos de Rubik. Y cada cierto tiempo, año tras año, regresan como tendencia imparable entre el público no adulto. ¿Será ese el destino que aguarda al fidget spinner, o acabará en el mismo limbo de fracaso en el que terminaron el brillo de labios con sabor a Cheetos, los espaguetis de McDonald’s, los Donuts con gusto a limón o el agua embotellada para mascotas?

Mientras aguardamos, impacientes, cuál va a ser el desenlace, tal vez podamos relajarnos mirando cómo gira entre nuestros dedos el fidget spinner que tengamos más a mano. Así evitaremos, por lo menos, mordernos nuestras uñas por la intriga.

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