¿Sé en qué me embarco con un tratamiento de fotodepilación?

En el artículo de hoy nuestra directora del centro de Miranda de Ebro, nos traslada sus reflexiones personales acerca de su día a día, compartido por todos nosotros en cualquiera de nuestros centros Dpila. En él refleja lo complicado que resulta en muchas ocasiones quitar falsas creencias acerca de este tipo de tratamientos y poder trasladar una información objetiva y sin filtros. Os dejamos aquí este interesante post:

“No creo que  vayan a decirme aquí tampoco nada que no me hayan contado ya, cuatro precios de bonos, algo de la maquinita que usan y ya está, total, se trata de quitarme estos pelos impertinentes. Que si Diodo que si Alejandrita,  todo esto es un lío… ellos son los que entienden, que no me salga más pelo y ya está. Ellos verán cómo lo hacen”.

Disculpad la libertad al escribir esta pequeña dramatización pero en mi experiencia, seamos honestos, podría ser una primera reflexión de cualquiera de nosotros al leer  el titular de este artículo.

Y me parece lo más lógico y normal porque es con demasiada frecuencia (salvando honrosas excepciones) lo que nos encontramos cuando vamos a informarnos a gran parte de  centros,  franquicias, autónomos o empresas del sector.

Pero lee nuevamente el titular y ahora sinceramente, intenta responderlo. ¿Sabes realmente en qué te “embarcas” con este tipo de tratamientos?.

No voy a entrar en campos técnicos relacionados con la luz, la tecnología, el folículo piloso (daría para más de un artículo en este blog). Piensa tan sólo en qué sabes acerca del posible resultado, de qué depende, cómo es el  proceso, cuáles  las posibles consecuencias… ¿realmente te han contado algo con detalle?.

Me atrevería a asegurar que muchos de tus conocimientos se basan en una mezcla de lo leído en Internet (variopinto y contradictorio en ocasiones), experiencias de amigas, familia… Y en ocasiones, tal vez,  incluso preguntando en alguno de los foros al uso confiando que alguna de las respuestas venga de un “profesional” del sector (porque él lo dice) y pueda sacarnos de dudas… o no…

No es mi intención ni muchos menos juzgar la falta de conocimientos del cliente quien dadas las circunstancias, no puede hacer más que preguntar a quienes considere los más adecuados para solventar sus dudas.

Lo que más me preocupa y me inquieta tal y como día a día puedo comprobar, es la carencia  de dichos conocimientos de muchos de los profesionales.

Se ha convertido en una situación tan normal no contar con este tipo de información que se ha llegado a normalizar su carencia. Al final todo se traduce en una atención informativa al cliente muy reducida en el tiempo con la mínima inversión de esfuerzo y que no requiere grandes dosis de conocimientos ni formación.

Todo esto ha hecho que se pierda la importancia que tiene el poner una parte de nuestra salud en manos de otras personas, pensando tal vez y equivocadamente, que no se están asumiendo riesgos y que se trata tan sólo de “quitarnos pelos”…

No es raro  encontrar casos similares extrapolados a otras actividades. Odontología, estética (médica o convencional), cirugía plástica… De uno u otro modo, amigos, redes sociales, televisión… todos hemos visto personas que han puesto su salud y ahorros en manos de supuestos profesionales encontrándose con un resultado final nefasto a causa de una mala praxis.

En definitiva, seamos conscientes de en quién confiamos nuestra salud. No olvidemos y exijamos siempre nuestro derecho a una información objetiva, es decir, lo más honesta, completa y sostenida a lo largo de cualquier tratamiento que nos realicemos.

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