La importancia de la fluencia en depilación láser

Se llama fluencia a la energía por unidad de superficie (J/cm2) que se ajusta en los equipos de depilación láser o de luz pulsada intensa (ipl) en un tratamiento de fotodepilación.

Es importante, si bien hay que tener en cuenta que por sí sola no determina, en absoluto, las garantías de éxito en el resultado de un tratamiento. Existen otros parámetros que, unidos al anterior, sí empiezan a ser significativos para la consecución de los objetivos, algunos de los cuales enumeramos a continuación:

• Longitud de onda o espectro de emisión del equipo.
• Perfil temporal del pulso del disparo.
• Densidad de potencia (W/cm2).
• Diámetro o sección del haz (spot).
• Divergencia de la emisión.

La combinación de ellos y la fluencia es lo que empieza a definir con más exactitud qué tipo de tratamiento se está realizando. Aun hoy, sin embargo, todavía nos encontramos con algún cliente que solamente se fija en la fluencia para valorar si el tratamiento es o no correcto. Así como centros de fotodepilación donde se jactan de realizar tratamientos con altas energías como argumento comercial para captar clientes, sin darse cuenta de que una incorrecta definición del resto de los parámetros provoca tratamientos defectuosos. De hecho, nuestra opinión es que en estos casos existe una falta de conocimiento técnico y profesional que se puede traducir en riesgos para el individuo.

He aquí algunas aclaraciones prácticas:

• Spots de 1 cm2, 1.72 cm2 o 2.54 cm2, habituales en el mercado, admiten fluencias de 4, 6, 8    y 10 J/cm2 para conseguir los mismos efectos térmicos.
• No es lo mismo una fluencia de 18 J/cm2 en un tiempo de disparo de 50 ms (milisegundos)    que la misma fluencia en tiempos de 3 ms. De hecho, para determinadas pieles con    determinados índices de absorción, esta última configuración podría ser una barbaridad.
• Tampoco provoca los mismos incrementos de temperatura una fluencia de 12 J/cm2 y una    densidad de potencia de 500 W/cm2, que la misma fluencia a 2.000 W/cm2.    Indudablemente esta última opción provoca efectos térmicos muy superiores a los de la    primera.
• Y es muy distinto un solo disparo en 3 ms que otro distribuido en una ráfaga de 6    micropulsos de 1 ms cada uno, aun manteniendo la fluencia.

A pesar de que nuestra intención no es aportar argumentos técnicos, hemos creído conveniente enumerar estos puntos para demostrar que solo la fluencia no es determinante.

Por otro lado, un usuario de depilación láser o de luz pulsada intensa también debería preguntarse si los equipos de fotodepilación del centro donde acude regularmente están adecuadamente supervisados. Todos sabemos que con el tiempo van perdiendo potencia y que una fluencia nominal de 14 J/cm2, por ejemplo, puede verse reducida a 10 o 12 J/cm2 cuando las lámparas están envejecidas. En consecuencia, hay que disponer de los adecuados medidores de potencia o energía para comprobar regularmente el estado de los equipos.

Y, por último, los equipos de fotodepilación (Láser o luz pulsada intensa – IPL) pueden estar mal calibrados o descalibrarse con el tiempo. Esto provoca que, aunque el operador ajuste una determinada fluencia nominal en el display del equipo, no tendrá la certeza de cuanta energía real está depositando en la piel. ¿Será más o menos? Una cuestión interesante, ¿no?

Por todo ello y en definitiva, siempre defenderemos que la fluencia, aunque importante, por sí sola no aporta la suficiente información como para valorar correctamente el tratamiento; más bien es el conjunto de otros parámetros que, combinados con ella, sí permiten la adecuada evaluación de la sesión.

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